Cómo cuidar tu suelo

  • Suelos de madera. Al ser un material natural, necesita cuidados específicos y regulares. Por tanto, debes pasarle la mopa o la aspiradora periódicamente y, una o dos veces al mes, fregarlo con la fregona muy bien escurrida.
  • Tarima maciza y encolado. La tarima y el parquet encolado son sensibles a los cambios ambientales. En verano o con la calefacción encendida, es recomendable proporcionarle una humedad constante colocando humidificadores o cuencos con agua.
  • Parquet flotante. Es un suelo fácil de instalar y mantener ya que incorpora barnices de alta resistencia. Las juntas no suelen estar selladas, por tanto, debes pasar la fregona casi seca para que las tablas no se abarquillen ni levanten.
  • Parquet de madera tropical. Las variedades de mayor dureza y resistencia son el merbau, la jatoba o el wengé. Para recuperarlas y nutrirlas, puedes aplicarles aceite de linaza con una brocha dos veces al año.
  • Suelos laminados. Son fáciles de cuidar y muy resistentes al desgaste, la luz y la humedad. Por estar razón, puedes fregarlos con detergentes convencionales.
  • Roble y haya. Son suelos resistentes pero debes tener cuidado con el exceso de humedad. Pásales la mopa o la aspiradora y no los friegues muy a menudo.
  • Suelos de gres esmaltados. En un suelo resistente y fácil de limpiar. Para barrerlo, usa un cepillo de cerdas suaves y friégalo con jabón neutro. Después, acláralo bien y deja secar. Cuando haya perdido el brillo, repasalo con una mezcla de agua y amoniaco.
  • Mosaico hidráulico. Es conveniente aplicarle un tapaporos cuando está recién instalado ya que es pavimento poroso. Es recomendable barrerlo cada día y fregarlo con jabón neutro. En el momento que este muy sucio añade amoniaco al agua.
  • Suelos porcelánicos. Los suelos de gres se limpian con agua y jabón. Para que no queden manchas es aconsejable enjuagarlo sólo con agua.
  • Pavimentos de barro. Límpialos con agua y jabón. En caso de tener manchas de cal, añade un poco de vinagre al agua.
  • Moquetas de lana. Límpialas regularmente con aspirador. Si están muy sucias aplícales una mezcla de agua caliente, detergente liquido y amoníaco y frota con un cepillo en el sentido del pelo.
  • Suelos de mármol. Los suelos de mármol pueden repasarse con el aspirador o la mopa. Si quieres avivar su brillo natural debes usar bayetas suaves que no rayen. Es recomendable fregarlo regularmente con agua y jabón neutro en escamas evitando lejías y ceras.
  • Suelos de piedra natural. Tanto la pizarra como la piedra caliza se limpian con agua y jabón neutro. Puedes añadir lejía al agua si tienen manchas. Protégelos con cera liquida ya que son delicados.

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